Tras un tiempo alejada de
la televisión, Rosa Benito sigue en su línea habitual: vender hasta
el último detalle de su vida privada a cualquier precio. Creo que
esto fue, en parte, lo que la llevó a una situación complicada y a
atravesar un estado de ánimo preocupante (agravado por ciertas
actitudes de su marido). Sin embargo, parece que sus problemas
económicos siempre están por encima de cualquier otro problema,
incluso de salud.
La última aventura en la
que se ha embarcado la Benito ha sido viajar a Honduras para llevar
un mensaje a los concursantes de la nueva edición de Supervivientes
y, de paso, reencontrarse con la tierra (y la palmera) que la convirtió en ganadora
del reality en 2011. Pero seamos realistas; lo que tiene morbo de
verdad es el encuentro entre Rosa Benito y Amador Mohedano en la isla
en la que empezó a romperse su matrimonio. ¡Cómo nos gusta un buen
drama...!
Como no podía ser de
otra manera, el paso de la Benito por la isla ha levantado muchas
ampollas. Sus propios compañeros de Sálvame parecen estar hartos
del juego de Rosa, sobre todo teniendo en cuenta que, hace solo un
par de meses, la colaboradora pasó varias semanas ingresada en una
clínica psiquiátrica, ¿Cómo se puede frivolizar con algo tan
serio como una enfermedad mental? ¿Cómo se puede curar tan rápido?
Ni siquiera su amiga (y gran defensora) Belén Esteban la apoya. Por
otra parte, el eje del mal se encuentra dividido. Kiko Hernández,
quien ha sido muy crítico con Rosa desde hace tiempo, ahora la cree
y la defiende, mientras que Mila y Kiko Matamoros, defensores de Rosa
en los últimos acontecimientos, ahora le dan la espalda y empiezan a
creer en la teoría del montaje.
Personalmente también
apoyo esta teoría, y cada vez con más convicción. Siempre me ha
resultado difícil creer que alguien pueda poner en juego toda su
vida por un puesto en la televisión, pero también he pensado
siempre que Rosa era capaz de vender cualquiera de sus miserias con
tal de ganar audiencias. Cada vez lo tengo más claro; los
Benito-Mohedano son el mayor reality televisivo que ha habido y habrá
en nuestro país.
Puedo entender que
alguien haga sacrificios por su trabajo, y es evidente que Rosa se
debe en cuerpo y alma a Mediaset (como dijo Mila). Pero, ¿dónde
están los límites? Es cierto que Rosa no aporta exclusivas al
programa si no tienen que ver con su vida personal, pero venderse de
esta manera y a cualquier precio me parece excesivo. Estoy de acuerdo
con Belén Esteban: “Rosa ha hecho el ridículo y ha perdido la
dignidad”. Son palabras muy duras, pero a mí me resultaría mucho
más duro ver a mi propia familia dando semejante espectáculo.
En fin, ahora solo nos
queda esperar un nuevo episodio de esta saga de mentiras, traiciones
y humillación. Estoy segura de que no nos defraudarán y muy pronto
podremos asistir a un nuevo declive de la Benito, o de Amador, o de
Chayo (aquí jugamos todos).
¿Qué pensáis vosotr@s
de todo esto? ¿Creéis en la teoría del montaje o pensáis que todo
es verdad? ¿Os ha gustado el paso de Rosa por Supervivientes?
¿Creéis que ha beneficiado o perjudicado a Amador? Podéis dejar
vuestros comentarios en el blog o en nuestra página de twitter:
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